El papel de la PET-TAC en la neuro-oncología
La tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía axial computarizada (PET-TAC) es una técnica avanzada de imagen que proporciona información única sobre la actividad biológica de los tumores del cerebro y la médula espinal. Al combinar datos funcionales y anatómicos, la PET-TAC permite una evaluación más precisa del comportamiento tumoral, especialmente en situaciones clínicas complejas o inciertas.
Qué es la PET-TAC y en qué se diferencia de la RM y la TAC
La PET-TAC integra dos tecnologías en un único estudio:
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Imagen PET, que detecta la actividad metabólica y celular mediante el uso de un radiotrazador
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Imagen por TAC, que aporta información estructural detallada y una localización anatómica precisa
A diferencia de la TAC y la resonancia magnética (RM), que muestran principalmente cambios físicos en los tejidos, la PET-TAC permite evaluar el grado de actividad tumoral a nivel celular.
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La TAC es especialmente eficaz para identificar afectación ósea, calcificaciones y procesos agudos
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La RM ofrece un mayor detalle de los tejidos blandos y constituye la principal herramienta de imagen en neurooncología
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La PET-TAC añade información funcional que puede aclarar hallazgos cuando la imagen estructural por sí sola resulta insuficiente
Cuándo se utiliza la PET-TAC en neuro-oncología
La PET-TAC se emplea de forma selectiva y no suele utilizarse como estudio de primera línea. Resulta especialmente útil para:
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Diferenciar tejido tumoral activo de cambios relacionados con el tratamiento, como efectos de la radioterapia o fibrosis
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Evaluar la agresividad tumoral y su comportamiento biológico
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Valorar la respuesta al tratamiento
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Aclarar hallazgos dudosos en estudios de RM durante el seguimiento
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Identificar recurrencia o progresión tumoral
En muchos casos, los hallazgos de la PET-TAC complementan los de la RM y ayudan a los clínicos a tomar decisiones terapéuticas con mayor seguridad.
Radiofármacos en la PET-TAC
Un componente fundamental de la PET-TAC es el uso de sustancias radiofarmacéuticas, también denominadas radiotrazadores.
Se trata de compuestos biológicamente activos marcados con una pequeña cantidad de material radiactivo que permiten resaltar características específicas del tumor, como el metabolismo de la glucosa o la captación de aminoácidos.
El radiofármaco se administra habitualmente por vía intravenosa antes del estudio y se acumula de forma selectiva en áreas con mayor actividad celular. La elección del radiotrazador adecuado es esencial, ya que distintos tipos de tumores cerebrales pueden requerir diferentes sustancias para una visualización óptima. Por ejemplo, aunque los trazadores basados en glucosa se utilizan ampliamente, algunos tumores cerebrales se evalúan mejor mediante trazadores específicos de aminoácidos, que ofrecen un mayor contraste entre el tejido tumoral y el cerebro normal.
La dosis de radiación empleada es baja, está cuidadosamente controlada y se considera segura con fines diagnósticos. El radiotrazador se degrada de forma natural y se elimina del organismo en un periodo de tiempo relativamente corto. Para la mayoría de los pacientes, el valor clínico de la PET-TAC supera ampliamente los riesgos mínimos asociados.
La importancia de la evaluación especializa
Una evaluación precisa mediante PET-TAC no depende únicamente de la tecnología, sino también de la experiencia clínica especializada. La interpretación de la actividad metabólica cerebral es compleja, ya que el tejido cerebral normal puede mostrar una captación elevada. Los especialistas con experiencia en imagen neurooncológica saben diferenciar los patrones normales de los cambios patológicos e integrar los hallazgos de la PET-TAC con los resultados de la RM y la información clínica.
La colaboración estrecha entre médicos nucleares, neurorradiólogos, neurocirujanos y neurooncólogos garantiza la selección adecuada del radiofármaco y una interpretación correcta de los resultados en el contexto clínico apropiado. Este enfoque coordinado favorece diagnósticos más precisos, evita intervenciones innecesarias y permite adaptar el tratamiento a las características individuales de cada paciente.
Conclusión
La PET-TAC es una herramienta de imagen complementaria de gran valor en neurooncología, ya que aporta información sobre la actividad tumoral que no puede obtenerse únicamente mediante técnicas de imagen estructural. Cuando se selecciona cuidadosamente el radiofármaco adecuado y los resultados son evaluados por especialistas con experiencia, la PET-TAC contribuye a diagnósticos más claros, estrategias terapéuticas más personalizadas y una mejor atención al paciente.
La revisión médica de este artículo ha sido realizada por el equipo de Neuro-oncology Institute.
Fecha de la última actualización: 14 de diciembre de 2025
Neuro-Oncology Institute, Barcelona